CABALLERO EN CÁHUIL. Cuento

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CABALLERO EN CÁHUIL. Cuento

Mensaje  Helena el Vie Ene 24, 2014 6:09 am

CABALLERO EN CÁHUIL


Soy de Cáhuil.  Y por eso me gustó ese caballero, porque aquí no hay caballeros.  "Amor difícil", dijo mi madre, al enterarse.  Algo sabía.  Lo supe con el tiempo.  El tiempo largo de Cáhuil, que se estira a todo dar en los inviernos, cuando se siembra el mar y la cosecha se amontona en cerros blancos.  Cerros de sal.  La misma sal con que voy sazonando en las mañanas la masa para el pan del desayuno.  Luego lo vendo en la Hostería "El Buzo ". Y ahí vive el caballero.  No es tan joven.  Tiene unos veinte años más que yo; tengo diecisiete.

"Amor difícil, mi niña", dijo mi madre, mientras calentaba el amasijo con sus manos tibias.  "María, apártese de los amores con los ricos" y después de un rato... "El caballero tiene compromisos" y luego añadió... "Muchos compromisos".

Pero olvidaba las palabras de mi madre cuando veía al caballero caminando por la arena de las playas.  Me escondía tras las rocas... lo miraba.  Como tengo el pelo negro, era difícil que me viera.  El iba a paso lento y sus ojos se metían en la espuma sucia que dejaban las olas en las pozas.  Era alto y muy delgado y la piel no era agrietada como la que tienen los hombres de estos lados.  Sus pies eran parejos, sin ninguna rajadura en los talones.  A los hombres de aquí a veces les sangran.  Es la sal que los carcome... ¡Y qué se hace!...  si aquí por los inviernos la sal nos alimenta.

Distinto es cuando llegan las primeras golondrinas al poblado.  Hacen ruido en las tejas de las casas: cantan.  Y con ellas, siguiéndolas, llegan los primeros veraneantes.  Primero los fines de semana,  en los meses de noviembre y diciembre.  Después todos los días.  Y se llenan las pensiones y hosterías.  También la "Hostería El Buzo", pero allí sólo los ricos pueden pagar alojamiento... y él es rico.  El se alberga en ese sitio todo el año.

Sigo sus pasos.  En las mañanas se pasea por la "Playa de las Rocas".  Por las tardes va a "Las Caracolas", allá es más difícil esconderse.  Me las arreglo para verlo desde las dunas mientras camina. A veces se detiene.  Luego me acuesto boca abajo  y trato de adivinar qué es lo que él piensa.

"El caballero tiene dos mujeres", dice mi madre, y yo me asusto.  Pero mucho más me asusto cuando dice: "Dos hermanas".  Y después: "La primera es la esposa, y la otra... la maldita".

Las dos mujeres vinieron a Cáhuil un verano, separadas.  He visto a cada una, y se parecen como dos granos de sal, que sólo diferencia el tiempo. La esposa es diez años mayor que " la maldita".

Ella llegó primero.  Los vi juntos en la "Playa de las Rocas".  Había rabia, discutían, se gritaban.  Ella terminó arañándole esa cara que a mí tanto me gusta.  Y en su pecho le dejó dos caminos de su sangre.  Casi salto de las rocas y la mato.

"Adulterio"; dijo mi madre, uno de esos días que presagian lluvias.  ¡Y con la hermana!

Yo escuchaba y entendía, pero igual conseguí con la mucama de la hostería "El Buzo", entrar a su pieza a oler su almohada su almohada.  Era el olor que me había imaginado.  Lo inventé, y lo guardaba esperando a sentirlo más de cerca... alguna noche.  Pero él se iba temprano a la cama por las noches.  Yo miraba la luz de su ventana,y sólo entonces me dormía.  
Eso fue antes de llegar la segunda hermana a Cáhuil.  Era joven y muy rubia, casi igual a la otra , seguramente, en otros tiempos.  Iban juntos... muy juntos a "Las Caracolas", por las tardes.  No peleaban.  Se subían a las dunas y bajaban rodando en un abrazo... y al desnudo.  ¡Cómo hubiera querido yo, ser ella!

Mi madre sentenció una noche oscura, mientras tomábamos un mate,  "Mala cosa estos cariños malos" y seguía... "A veces se terminan con la muerte".

No fue así.  Ninguna de las dos volvió los próximos veranos.  
Ese invierno comencé asomando la cabeza por las rocas de la playa, después me enteré de otras cosas en el pueblo.  Era arquitecto y vino a Cáhuil porque el mal amor duraba ya cuatro años.

Un día asomé mi cuerpo entero, y cuando el quiso acercarse, me arranqué hasta el mar y me zambullí con mi vestido blanco.  Al salir él me esperaba.  Sólo dijo dos palabras: "Ven, María".  Lo seguí hasta el roquerio oscuro y ahí me fue sacando, con cuidado, mi vestido; que se pegó como una lapa de mar a mi cuerpo que temblaba.

Ahora el caballero es sólo mío.  Construyó para mí una casa blanca en la colina más alta de mi pueblo.  Desde allí se dominan las dos playas.  Poco hablamos y menos en verano.  Cuando aparece la primera golondrina, él se pone pensativo y yo siento que espera visitas de otros tiempos.  Visitas que no hablan con pocas palabras como yo, visitas de risa y de pasado.  Entonces voy al pueblo, por si vienen.  Pero pronto él me busca, y nos vamos juntos a la colina alta.  Y ya no importa... porque luego llegará el invierno.
FIN

fuente: Casa Azul. Helena Brown. Editorial Asterión. 175 pgs


Última edición por Helena el Vie Ene 31, 2014 9:59 am, editado 1 vez
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Re: CABALLERO EN CÁHUIL. Cuento

Mensaje  Arual Itzel el Mar Ene 28, 2014 6:10 am

Ya me veo yo también espiando a ese caballero


Arual Itzel

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