SALUD:ESCLEROSIS MULTIPLE

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SALUD:ESCLEROSIS MULTIPLE

Mensaje  SUSANA el Sáb Oct 08, 2011 5:52 pm

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad consistente en la aparición de lesiones desmielinizantes, neurodegenerativas y crónicas del sistema nervioso central. Actualmente se desconocen las causas que la producen aunque se sabe a ciencia cierta que hay diversos mecanismos autoinmunes involucrados.

Sólo puede ser diagnosticada con fiabilidad mediante una autopsia post-mortem o una biopsia, aunque existen criterios no invasivos para diagnosticarla con aceptable certeza. Los últimos internacionalmente admitidos son los criterios de McDonald.

Por el momento se considera que no tiene cura aunque existe medicación eficaz y la investigación sobre sus causas es un campo activo de investigación. Las causas exactas son desconocidas. Puede presentar una serie de síntomas que aparecen en brotes o que progresan lentamente a lo largo del tiempo. Se cree que en su génesis actúan mecanismos autoinmunes.

Se distinguen varios subtipos de esclerosis múltiple y muchos afectados presentan formas diferentes de la enfermedad con el paso del tiempo.

A causa de sus efectos sobre el sistema nervioso central, puede tener como consecuencia una movilidad reducida e invalidez en los casos más severos. Quince años tras la aparición de los primeros síntomas, si no es tratada, al menos 50% de los pacientes conservan un elevado grado de movilidad. Menos del 10% de los enfermos mueren a causa de las consecuencias de la esclerosis múltiple o de sus complicaciones.

Es, tras la epilepsia, la enfermedad neurológica más frecuente entre los adultos jóvenes (desde la casi completa erradicación de la poliomielitis) y la causa más frecuente de parálisis en los países occidentales. Afecta aproximadamente a 1 de cada 1000 personas, en particular a las mujeres. Se presenta cuando los pacientes tienen entre 20 y 40 años.

DIAGNOSTICO

El diagnóstico de la esclerosis múltiple es complejo. Se requieren evidencias de una diseminación de lesiones tanto temporal como espacialmente en el sistema nervioso central. Eso quiere decir que, no sólo tiene que haber por lo menos dos lesiones distintas verificables por síntomas clínicos o por resonancia magnética, además tiene que haber evidencias de nuevos síntomas o lesiones en un intervalo de 30 días.

Una muestra de líquido cerebroespinal obtenida con una punción lumbar sirve para obtener pruebas de la inflamación crónica en el sistema nervioso, a menudo indicada por la detección de bandas oligoclonales (moléculas de anticuerpos) en el líquido.

Los estudios de conductividad nerviosa de los nervios óptico, sensoriales y motores también proporcionan pruebas de la existencia de la enfermedad, ya que el proceso de desmielinización implica una reducción de la velocidad de conducción de las señales nerviosas. El estudio se realiza comparando los tiempos de reacción con mediciones preestablecidas.

El proceso de diagnóstico se completa con la realización de pruebas para excluir otras enfermedades que pueden imitar a la esclerosis como la Enfermedad de Devic, la sarcoidosis, la vasculitis y la enfermedad de Lyme.

SINTOMAS
Las lesiones del sistema nervioso central que causan la EM no siempre se manifiestan directamente como síntomas clínicos detectables y claramente atribuibles a la enfermedad, por lo que en ocasiones se tiende a restar importancia a los primeros signos. Sin embargo, el origen de la EM ya está presente y comienza a progresar.

Aunque en algunas ocasiones al principio de la EM se acumula poca discapacidad y la calidad de vida no se ve demasiado afectada, la realidad es que el sustrato de la enfermedad ya se está desarrollando. Existen abundantes evidencias clínicas y científicas que indican que, de lo que ocurra en las fases iniciales de la EM, depende en gran medida su evolución posterior. En otras palabras, las lesiones de hoy en el sistema nervioso central, son la causa de la discapacidad de mañana; de modo que si no se previenen hoy, mañana será demasiado tarde para conseguir la recuperación. Resulta clave detectar la EM cuanto antes, para poder actuar a tiempo.

Normalmente, la Esclerosis Múltiple se detecta tras un primer brote de la enfermedad. Los síntomas de este primer brote son muy variados, pero entre los más fácilmente reconocibles, destacan hormigueo, debilidad, falta de coordinación (ataxia), alteraciones visuales, rigidez muscular, trastornos del habla (disartria), andar inestable, entre otros. No en todos los pacientes se manifiestan todos los síntomas ni durante el mismo tiempo.

Tras detectar estos síntomas es fundamental acudir al médico para realizar las pruebas oportunas. En la actualidad, aunque no existe ninguna prueba de laboratorio que de manera aislada permita confirmar o eliminar por completo la posibilidad de padecer EM, la tecnología disponible, particularmente la resonancia magnética, el análisis del líquido cefalorraquídeo y los potenciales evocados, sí permiten un alto grado de seguridad en el diagnóstico, incluso antes de que haya una confirmación clínica de la enfermedad.

Si se detecta que los síntomas son provocados por la Esclerosis Múltiple, el neurólogo podrá iniciar un tratamiento adecuado para que los brotes tarden más en aparecer y sus efectos sean menores.

Se ha demostrado que el tratamiento precoz reduce significativamente el número de brotes y la intensidad de los mismos.

Las personas afectadas pueden manifestar un amplio número de síntomas, pero varían mucho de unas a otras, tanto en el tipo de síntomas como en su grado. En principio, pueden clasificarse según la zona del sistema nervioso afectada en: derivados del daño al nervio óptico, derivados del daño a la médula espinal (en concreto, los relativos a la movilidad son de este tipo) y derivados del daño al cerebro.

Se presentan a continuación los más comunes: (lista incompleta)

Astenia (fatiga)
Pérdida de masa muscular
Debilidad muscular
Descoordinación en los movimientos
Disfagia (problemas al tragar)
Disartria (problemas de habla)
Insuficiencia respiratoria
Disnea (problemas al respirar)
Espasticidad (rigidez muscular)
Espasmos musculares
Calambres
Fasciculaciones musculares (pequeñas pero generalizadas vibraciones musculares)
Disfunción sexual
Problemas de visión: pérdida, doble visión, nistagmo
Problemas congnoscitivos: dificultad de realizar tareas simultáneas, de seguir instrucciones detalladas, pérdida de memoria a corto plazo, depresión.
Labilidad emocional (risas y llantos inapropiados sin afectación psicológica)
Estreñimiento secundario a inmovilidad.

CURSOS Y FORMAS DE LA ENFERMEDAD

Gráfica representando las posibles evoluciones de la enfermedad.En la mayoría de los casos la esclerosis comienza con la aparición aguda de síntomas en un espacio que varía de horas a días, habitualmente llamado exacerbación, ataque o episodio. Más adelante se habla de recaída. El primer síntoma es a menudo la neuritis óptica, una inflamación del nervio óptico que causa deterioro de la visión y dolor al mover el ojo. Sin embargo, no todos los pacientes con una neuritis óptica desarrollan EM. Alteraciones sensoriales como entumecimiento u hormigueo también son síntomas iniciales frecuentes. En principio, la esclerosis puede comenzar con cualquiera de los síntomas asociados a la enfermedad.

EM BENIGNA: En los casos de EM benigna, tras uno o dos ataques, la recuperación es completa. La enfermedad no empeora a lo largo del tiempo y suele tener síntomas menos graves. Estos casos sólo se identifican cuando queda una incapacidad permanente pequeña a los 10 o 15 años del primer ataque, que fue identificado en su día como EM con recaídas.

EM CON RECAIDAS Y REMISIONES: Especialmente en fases tempranas de la enfermedad, los síntomas disminuyen o desaparecen espontáneamente en un período que puede durar de días a meses. Este tipo de transcurso se llama con recaídas y remisiones. Nuevas recaídas pueden aparecer en semanas o varios años y son imprevisibles. Estas recaídas pueden incluir los síntomas anteriores y/u otros nuevos. Sin embargo, estudios de resonancia magnética muestran que el daño a los nervios puede continuar en estos pacientes incluso cuando los síntomas han remitido. Se sabe desde hace mucho tiempo que la EM nunca duerme, por lo que la importancia del tratamiento preventivo es grande. Muchos enfermos permanecen en esta fase el resto de sus vidas.

EM PROGRESIVA SECUNDARIA: En muchos casos la enfermedad cambia al cabo de varios años y los síntomas comienzan a progresar lentamente con o sin recaídas sobreimpuestas.No se conoce aun bien su etiología

EM PROGRESIVA PRIMARIA: Un 10 % de todos los individuos afectados presentan un avance crónico desde el principio sin remisión de los síntomas. Es la llamada forma progresiva primaria y a menudo aparece junto a debilidad en las piernas y alteraciones en el andar y en la vejiga urinaria. Parece que son procesos degenerativos y no inflamatorios los que tienen un papel preponderante en este tipo. En los casos en que la forma progresiva primaria se sobreimponen a recaídas se suele hablar de progresiva con recaídas.

Existen también otras formas de esclerosis múltiple, que para muchos son enfermedades distintas, que se agrupan bajo el nombre colectivo de formas frontera de la esclerosis múltiple.



TRATAMIENTO DE LA ESCLEROSIS MULTIPLE

No existe cura para la esclerosis múltiple. Sin embargo se han encontrado varios medicamentos que son eficaces en su tratamiento, frenando el desarrollo de la enfermedad y combatiendo los síntomas.

Sólo la variante remitente-recurrente tiene tratamientos aprobados por la FDA y la EMEA. Actualmente, son tres interferones (Avonex, Betaseron -conocido en Europa como Betaferon- y Rebif), un conjunto de polipéptidos llamado Copaxone, un inmunosupresor llamado Mitoxantrone y finalmente un anticuerpo monoclonal llamado Natalizumab y comercializado como Tysabri.

La EM progresiva primaria es muy difícil de tratar. Los corticoesteroides a altas dosis cada tres meses pueden tener algún efecto. En principio no existe un tratamiento preventivo efectivo para la EM progresiva primaria. El tratamiento de los síntomas, y la rehabilitación mediante fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia, tienen un papel importante. Es muy importante, igualmente, la evaluación por parte de un neuropsicólogo para poder abordar cualquier déficit cognitivo que pudiera instaurarse.

Medicamentos experimentales y terapias alternativas se describen en el artículo Tratamiento de la esclerosis múltiple. El estado de las terapias experimentales, llamadas "pipeline", pueden ser consultadas en sitios especializados.

Otra de las posibles vías para el tratamiento de la esclerosis múltiple es el Concepto Bobath.


NOTAS SOBRE UN CASO DE ESCLEROSIS MULTIPLE

Por el Dr. José Amador Serrano Villalobos (MEXICO)
Cuando un paciente recibe de parte del Médico o del Especialista el diagnóstico de Esclerosis Múltiple, con frecuencia éste y sus familiares caen en desesperanza, interpretando el diagnóstico en un sentido fatalista. Algo semejante ocurre cuando un paciente recibe el diagnóstico de Cáncer, Lupus Eritematoso entre otras muchas enfermedades crónico degenerativas. Inés Grau de 24 años de edad fue diagnosticada con Esclerosis Múltiple cuando apenas contaba con 17 años de edad: «A dos días de embarcarme en la mayor aventura de mi vida, siento lo mismo que cuando pienso en mi enfermedad; me invade un terror profundo a lo desconocido y por aquello que sé que no voy a poder controlar, pero tengo unas ganas tremendas de comerme todo esto con patatas, por llegar a la cima, y poder gritar desde lo más alto que no pienso quedarme sentada esperando a ver qué pasa. Eso ni de broma», confiesa Inés Grau, de 24 años y afectada de Esclerosis Múltiple (EM), en su blog. Esta catalana, psicóloga clínica, amante de la lectura, la escritura y el fútbol, está en estos momentos, haciendo la ‘digestión’ de su ascenso a lo más alto de África: el Kilimanjaro. Y relata «La subida al Kilimanjaro ha sido el mayor reto al que me he enfrentado en mi vida. Desde embarcarme sola hacia una aventura con 29 americanos desconocidos hasta lanzarme a subir una montaña de casi 6.000 metros sin ninguna experiencia previa. El entrenamiento fue duro y no las tenía todas conmigo. Han sido seis días de esfuerzo diario, de enfrentarme psicológicamente a pensamientos negativos, de querer tirar la toalla». Inés ha formado parte de una expedición, ‘Kili Team’, liderada por Lori Schenieder, la primera persona con EM en alcanzar la cima del Everest y escalar las Siete Cumbres. Junto a ella y a Inés, otros compañeros de viaje (10, con la misma patología y cuatro con Parkinson). Casi todos han logrado superar el reto de coronar la cima y demostrar así al mundo su capacidad de superación personal.
«Fue el día más duro y exigente de mi vida. Por un momento pensé que no iba a lograrlo, un guía cargó con mi mochila porque no era capaz de llevar más peso, mis piernas andaban solas e intenté no pensar en ello. Hacia los 5.200 metros empecé a notar los primeros síntomas del mal de altura. Cuando agoté mis fuerzas pensé en abandonar, pensé en todo lo que significaba no sólo para mí, sino para mucha gente que me apoyaba en la distancia y que confía en mí en que realmente esto era una lucha contra la Esclerosis Múltiple y sus limitaciones, y no sé de dónde ni cómo, pero mi cabeza pronto me dijo: tú puedes».A Inés le diagnosticaron la enfermedad cuando tenía tan sólo 17 años. «Ahora y echando la vista atrás, recuerdo poco del momento en el que el médico me confirmó el diagnóstico. Fueron unos minutos duros que están borrados de mi memoria. El dictamen me llegó tras una parálisis facial que, por puro protocolo, analizaron con más detenimiento para descartar enfermedades graves. Mira por dónde que fue así: tengo Esclerosis Múltiple».En esos momentos, «pensé que mi futuro se había truncado, que el ‘chiringuito’ que había montado con el tiempo se desmoronaba y que no encontraría la manera de volver a poner las cosas en su sitio. Fue una destrucción psicológica importante y tuve que crecer bastante rápido y tomar decisiones que no correspondían a mi edad»
Patología de la juventud: Desafortunadamente, la EM, una enfermedad neurológica, degenerativa y crónica, irrumpe en la vida de 90 personas de cada 100.000 en plena juventud. No son los casos más frecuentes, pero sí se producen diagnósticos tan tempranos como el de Inés. La edad crítica de aparición de la enfermedad es a partir de los 20 años. Pero es difícil que los afectados piensen o sus padres que a esa edad puede aparecer una enfermedad tan devastadora, pero así es». Las causas últimas de la patología aún se desconocen. «Sabemos que existen una predisposición genética, aunque no se trata de una enfermedad hereditaria, pero, sobre todo, se apunta a los factores ambientales. Por ejemplo, se sabe que niños ingleses que emigraron a Sudáfrica antes de la adolescencia tuvieron en la edad adulta las mismas tasas de prevalencia de la enfermedad que la población de origen. Sin embargo, los casos en sus descendientes fueron bastantes menos que los de los hijos de sus compatriotas que se quedaron en Reino Unido».
Teoría de la higiene: Una de las hipótesis más respaldadas sobre un posible origen de la enfermedad y la razón aparente de que los casos de Esclerosis Múltiple estén aumentando en los países occidentales es la llamada Teoría de la Higiene. Algunos científicos defienden que, al desaparecer el entorno humano centenares de miles de distintos tipos de bacterias y microorganismos que no producen enfermedades y que han convivido con el hombre durante miles de años, se provoca un desequilibrio en el sistema inmunológicoque lanza ataques contra el propio organismo. «Efectivamente, hay estudios internacionales que apuntan un aumento de casos.
Inés es afortunada. «Sólo un 10% de los casos tiene Escleros Múltiple benigna, lo que significa que los afectados pueden hacer una vida normal. Pero en la mayoría de pacientes, la enfermedad no es así y tienen una incapacidad más o menos severa. Afortunadamente, el diagnóstico precoz y los tratamientos disponibles están mejorando considerablemente el pronóstico de la enfermedad». Hoy por hoy, Inés la joven psicóloga reconoce: «Me encuentro bien y esto me permite enfrentarme a la enfermedad de una forma positiva. Me hago la promesa a diario de que esa actitud me va a acompañar siempre, esté bien o mal, porque es la que me ha hecho tirar hacia adelante». Reconoce que «procuro llevar una vida normal. Aún no tengo síntomas que me limiten funcionalmente. Sigo un tratamiento semanal que me causa efectos secundarios durante 24 horas, como si tuviera una gripe. Por lo demás, tengo el máximo cuidado en intentar disfrutar de todo lo que me va surgiendo en la vida. Por eso quiero seguir viviendo como hasta ahora e intentar tomar las decisiones que me hagan más feliz, procurando obviar lo que pueda ocurrirme, porque no depende de mí».

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